Comunicación consciente no violenta. Olga Calvo. Psicologa online madrid y Valladolid. Gestión del estrés, emocional y desarrollo personal a través de la psicología integrativa. Gestalt. Diafreo. Psicologa especializada en reprocesamiento de experiencias limitantes a través de la estimulación bilateral, tapping y EFT. Cursos y sesiones online.

Comunicación consciente. Un camino hacia las relaciones nutritivas a través de la Comunicación no Violenta de Rosemberg

En nuestro día a día, las palabras pueden convertirse en puentes o generar un abismo frente a nosotros. Por eso la necesidad de una comunicación consciente.

A menudo, sin ser plenamente conscientes, utilizamos un lenguaje que ataca, creando ciclos de violencia comunicativa que dañan nuestras relaciones. Marshall Rosenberg, psicólogo estadounidense, desarrolló el modelo de Comunicación No Violenta (CNV) para transformar esta dinámica, ofreciendo un marco para escuchar con empatía y expresarnos con autenticidad.

¿una herida previa, un daño real o las dos cosas?

Uno de los insights más profundos de la psicoterapia es la invitación a hacer una pausa y observar qué está desencadenando nuestra reacción emocional. Aprendemos que detrás de cada emoción hay una manera de funcionar en la vida y una necesidad propia satisfecha o insatisfecha. Observar nuestras emociones nos ayudan a conocer nuestro funcionamiento y a evaluar si vivimos o no con equilibrio y bienestar.

En este proceso es importante que nos hagamos una pregunta crucial: ¿lo que estoy sintiendo tiene que ver con que alguien está tocando una herida de mi biografía, con que alguien está dañándome o con las dos cosas?

Veámoslo con un ejemplo concreto. Imagina que estás en tu trabajo. Un compañero hace un comentario neutro sobre la organización de un proyecto.y tú respondes con brusquedad, sintiéndote atacado.

La CNV invita a preguntarnos: ¿Su comentario fue objetivo y constructivo, pero tocó mi inseguridad sobre mi capacidad de sacar adelante el proyecto (una herida previa)? ¿O fue una crítica personal (un daño real)?

Distinguir esto muy potente a nivel emocional. 

En una herida previa, la responsabilidad de gestionar esa emoción es principalmente mía. Probablemente me ayudará mucho trabajarlo en mi proceso de psicoterapia. Liberada del peso del pasado empezaré a poder comunicar mi necesidad o mi emoción, responsabilizandome de ellas sin culpar al otro. Podría decir algo así como «Necesito claridad en la retroalimentación”, “Cuando tu hablas así me siento inseguro” o “Te agradecería una propuesta concreta en lugar de una critica personal o una descalificación sobre el proyecto».

Al responder al daño real, podemos establecer límites claros desde nuestro equilibrio emocional, desde la autenticidad, no desde el contraataque.

Tu mal humor no es responsabilidad de los demás

Lo anterior nos lleva a una verdad incómoda pero liberadora: nadie tiene por qué aguantar mi mal humor, mi inconsciencia o mis agresiones verbales. 

Usar a los demás como válvula de escape de nuestra frustración, proyectar en ellos nuestro propio juez interno o figuras de nuestro pasado que nos dañaron, tratar a nuestra pareja con frialdad por un mal día en el trabajo, o responder con sarcasmo a una pregunta sincera, son actos de violencia comunicativa.

Rosenberg nos recuerda que somos responsables de nuestros sentimientos y de cómo los expresamos. No es buena idea reprimir lo que sentimos. El reto es comunicarlo facilitando que nuestro mensaje llegue, no contribuyendo a que el otro levante un muro o saque directamente la artillería.

En lugar de mirar con desprecio y marcharme dando un portazo (una agresión), puedo decir: «Me siento abrumado y necesito un momento de silencio para calmarme» (una expresión de necesidad).

El precio de no hacer este trabajo es alto: nos pasa factura en nuestras relaciones. A pesar del miedo a mostrar nuestra vulnerabilidad, las personas se alejan no por nuestras emociones genuinas, sino por la forma hostil, pasivo-agresiva o culposa en que las expresamos.

El coste de nuestra incosciencia o falta de habilidades es que perdemos la confianza, la intimidad y el respeto que necesitamos en nuestros vínculos.

Los cuatro componentes de la comunicación consciente

La comunicación consciente se basa en cuatro pasos que podemos practicar:

  1. Observación sin juicio: Describir los hechos concretamente y de manera objetiva, sin juicios sobre el otro: «Has llegado a casa a las 23h» vs. «Eres un irresponsable».
  2. Sentimiento: Expresar la emoción que eso genera en mí: «Me siento preocupada» vs. «Me haces desesperar” o “Eres un desconsiderado».
  3. Necesidad: Conectar ese sentimiento con mi necesidad real (seguridad, respeto, compañía). «…porque necesito saber que no te ha ocurrido nada malo».
  4. Petición clara y positiva: Pedir algo concreto y factible: «¿Te importaría, la próxima vez que vayas a tardar, enviarme un mensaje?» vs. «¡Nunca más vuelvas a hacer eso!».
Comunicación consciente no violenta. Olga Calvo. Psicologa online madrid y Valladolid. Gestión del estrés, emocional y desarrollo personal a través de la psicología integrativa. Gestalt. Diafreo. Psicologa especializada en reprocesamiento de experiencias limitantes a través de la estimulación bilateral, tapping y EFT. Cursos y sesiones online.

¿Por qué cuesta tanto leer el libro de Rosenberg?

Si has intentado leer “Comunicación No Violenta: Un lenguaje de vida” de Marshall Rosenberg, quizás te hayas encontrado cerrando el libro con frustración. 

Esta dificultad es común y nos dice mucho sobre nuestro funcionamiento si somos capaces de mirarnos de frente. Entender sus razones puede ser el primer paso para integrar realmente sus enseñanzas.

  • El desafío cognitivo: desaprender para aprender
    Rosenberg no solo presenta técnicas nuevas; exige acabar con nuestros patrones comunicativos automáticos, muchos de ellos arraigados desde la infancia. Nos pide que dejemos de usar el lenguaje como un arma. Este desaprendizaje crea una resistencia natural. Nuestra mente, acostumbrada a clasificar en bueno/malo y culpable/inocente, choca contra un modelo que elimina precisamente esos conceptos del diálogo interior y que tiene que ver con la base de toda la psicoterapia encaminada al cambio.
  • La confrontación emocional con nosotros mismos
    La CNV es un espejo. Al leer sobre observaciones sin juicio, inevitablemente recordamos momentos en que juzgamos. Al leer sobre necesidades universales, enfrentamos nuestra propia incapacidad para identificarlas en medio del enfado. El libro nos confronta con nuestra propia «violencia» cotidiana, esas frases pasivo-agresivas, esos reproches disfrazados de preguntas, y eso puede ser incómodo, incluso doloroso. No es fácil leer sobre empatía cuando nos damos cuenta de lo poco empáticos que podemos llegar a ser. Tampoco lo es dejar de posicionarnos como víctimas inocentes y retomar nuestro poder y responsabilidad sobre nuestra propia insatisfacción.
  • La ilusión de la simplicidad vs. la profundidad del cambio
    A primera vista, los cuatro componentes (observación, sentimiento, necesidad, petición) parecen una fórmula sencilla. Pero aplicar esta fórmula en una discusión acalorada, cuando nos llenamos de rabia y desesperación y buscamos culpables, requiere una transformación profunda, no un mero cambio superficial. La frustración llega cuando intentamos usar estos conocimientos como un guión y nuestra comunicación suena artificial porque aún no podemos comunicar desde el poder que nuestras palabras tienen cuando reconectamos auténticamente con nosotros mismos.
  • La sociedad del juicio vs. la cultura de la necesidad
    Vivimos inmersos en un paradigma que premia el tener razón, la competitividad y la descalificación del otro vestida de superioridad moral. Rosenberg propone un cambio de paradigma radical: un sistema basado en la compasión y la responsabilidad personal sobre los propios sentimientos. Leerlo puede sentirse como leer un manual para habitar un mundo paralelo, porque efectivamente lo es. Integrarlo significa nadar contracorriente en la mayoría de nuestros entornos.
  • La trampa del «debo ser perfecto»
    Muchos lectores caen en la idealización del proceso. Piensan: «A partir de ahora, comunicaré siempre de forma no violenta». Al primer resbalón (un grito, un juicio), sienten que han fallado y abandonan, etiquetando la la comunicación consciente como ingenua o inalcanzable. Se pierde de vista que la CNV es una práctica, no un estado de perfección. Rosenberg mismo decía que su objetivo era progresar, no lograr la perfección.

Cómo superar la barrera: no quedarse en la teoría

Si quieres darle una nueva oportunidad, te sugiero:

  • Leer en dosis pequeñas, un capítulo a la vez, y dedicar la semana siguiente a practicar solo ese concepto (por ejemplo, distinguir la observación de la interpretación y evaluación).
  • Realizar trabajo psicoterapéutico. La comunicación consciente se aprende más fácilmente en nuestras sesiones, viendo ejemplos de tu propia vida, practicando otros modos más efectivos de respuesta y recibiendo retroalimentación compasiva.
  • Empezar por la autoempatía. El capítulo más crucial, y a menudo el más pasado por alto, es el de aplicarnos esta herramienta a nosotros mismos. Es imposible ofrecer una escucha empática a otro si continuamos con un juez interno descalificador o brutal contra nosotros mismos.
  • Perdonar tus errores. Cada resbalón es una oportunidad para practicar la autoempatía: «Vaya, me he dejado llevar por el juicio, no me he escuchado, no me he sabido expresar,…. ¿Qué necesidad (de ser escuchado, de validación, de respeto) estaba intentando satisfacer de esa forma?».

La dificultad para leer a Rosenberg no es un defecto del libro ni del lector, es la medida de la profundidad del cambio que propone. Es normal tropezar con las propias resistencias. Esa incomodidad inicial es, en realidad, la señal de que estás tocando el núcleo de tus patrones comunicativos. Merece la pena perseverar, porque lo que está en juego no es solo una técnica de diálogo, sino el verdadero contacto contigo mismo y con el otro, y, desde ahí, la calidad fundamental de tus relaciones y tu paz interior.

Comunicación consciente no violenta. Olga Calvo. Psicologa online madrid y Valladolid. Gestión del estrés, emocional y desarrollo personal a través de la psicología integrativa. Gestalt. Diafreo. Psicologa especializada en reprocesamiento de experiencias limitantes a través de la estimulación bilateral, tapping y EFT. Cursos y sesiones online.

El camino hacia una comunicación pacificadora

Integrar la CNV no es aprender un truco de conversación. Es un proceso de autoconocimiento y coraje. Coraje para mirar nuestras propias heridas y no proyectarlas. Para asumir la responsabilidad de nuestro estado emocional. Para expresar vulnerabilidad sin indefension («esto me duele») en lugar de juicio y deseo de control («tú eres el problema»).

La próxima vez que sientas la chispa de la reacción violenta (un grito, un reproche, un silencio cortante, un portazo,…) haz una pausa y pregúntate: ¿qué herida mía están tocando? ¿qué necesidad no está siendo satisfecha?

Sobre todo, recuerda: las personas que amas no siempre son tu enemigo. Pueden ser tu aliado en la satisfacción de tus necesidades profundas, así que permite que tu comunicación sea el puente hacia ellas y observa sus reacciones para decidir donde necesitas poner tu energía para hacer tu vida más equilibrada y bella.


La paz en el mundo comienza con la paz interior que se manifiesta en nuestras palabras.

Aprender comunicación consciente no siempre es fácil de hacer en solitario. A veces tiene que ver con la dificultad de percibir adecuadamente lo que sentimos y como lo expresamos, otras con la necesidad de herramientas especializadas y acompañamiento para liberarnos de la sobrereactividad del pasado.

Si quieres que te acompañe o ayude a hacer fácil tu viaje de desarrollo personal con sesiones individuales no dudes en contactarme e informarte.

© Olga Calvo/2025: Este material es de acceso gratuito y no puede ser modificado ni comercializado sin autorización. Busca promover el conocimiento en salud emocional, rendimiento y autocuidado responsable. Está permitida su distribución en cuanto esto no implique ningún rendimiento económico y, siempre y cuando, no se altere su texto o formato y se de crédito a su autor.

En ningún caso pretender sustituir valoraciones e intervenciones individualizadas, ni suponen ninguna recomendación sobre salud. En caso de patologías físicas o mentales, solicita una consulta con profesionales de la salud especializados.

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